Para reflexionar

Ahora que estamos inmersos en la “vuelta al cole” me gustaría compartir con vosotros este ¿artículo?. Lo pongo entre interrogaciones porque más que un artículo en sí, es una historia de vida, el relato de algo que nos podría pasar a cualquiera, porque en el fondo, todos, a nuestra manera, somos imperfectos.

http://praza.gal/opinion/3563/o-meu-fillo-non-e-perfecto/

Cáncer

Es curioso como a través de la experiencia aprendemos a anticipar determinados acontecimientos de nuestra vida. La mayoría de nosotros sabemos que hay determinadas horas en las que si suena el teléfono no será para nada bueno.

Hace unos días tuve una llamada de esas, de las que son a deshora, de las que coges aire y respiras hondo antes de responder porque una vez que descuelgues, ya no habrá marcha atrás.

“Cuéntame” dije yo, “tengo cáncer” dijiste tú y me quedé fuera de juego. Lo reconozco. No lo esperaba, contaba con otras cosas, pero no con eso. Es increíble el poder que tienen esas 6 letras. Intenté mantener el tipo y que no me temblara la voz, pero creo que no fui capaz, porque en el fondo, hay cosas a las que no se acostumbra una. Y ya sé que las estadísticas están ahí y que una de cada ocho mujeres tendrán cáncer de mama, pero siempre esperamos que las estadísticas sean para otros.

Hoy, cuando ya han pasado unos días y ya no me tiembla tanto la voz, intento ponerme en tu piel y aunque no sé exactamente que está pasando por tu cabeza puedo hacerme una idea; ¿por qué yo? ¿voy a morir? ¿qué va a pasar? Mil y una preguntas, miedos y dudas que rondan tu mente mientras intentas tranquilizar tu familia y a tus amigos más cercanos. Y sobre todo, intentas parecer fuerte mientras el miedo crece y las lágrimas se asoman.

Pero ¿sabes qué? no tienes porque intentar parecer fuerte, puedes llorar y pensar que la vida es injusta, por no decir otra cosa. Que no debería pasarte esto a ti. Que todavía tienes mucho por vivir. Puedes enfadarte con el mundo y puedes intentar convencerte de que seguramente el médico confundió tus resultados. Puedes tener miedo. Puedes llorar deseando que todo sea una pesadilla del que sólo quieres despertar.  Puedes hacerlo, no pasa nada. Es normal.

En esos momentos, no estarás sola porque los tuyos, los que te quieren estaremos a tu lado, y también lo estaremos para recordarte lo fuerte que eres, y para apoyarte en un proceso que seguramente se presenta largo y difícil. Estaremos ahí cuando te cueste reconocer la imagen que te devuelve el espejo y para recordarte que tu dolor es también el dolor de tu familia y de tus amigos.

Y cuando pienses que no puedes más, estaremos ahí para cogerte a mano y darte un abrazo de esos que no solucionan nada, pero que ayudan a seguir luchando. No lo olvides, tienes que ganar esta lucha.

Estaremos ahí cuando este proceso termine, porque terminará, y se que saldrás airosa y más fuerte del que ya eres ahora, y tendremos un final feliz que celebraremos con más abrazos, con besos, con risas… y nos llamaremos fuera de hora para dar buenas noticias, y ese día quedará grabado en nuestras memorias porque formarás otra vez parte de las estadísticas, pero esta vez de esas que nos recuerdan que nueve de cada diez mujeres logran vencer el cáncer de mama.

Para las mujeres valientes que luchan día a día contra las 6 letras, y en especial para A. que la empieza ahora.

Maternidad

Tengo la impresión de que los blogs y páginas de maternidad, cada día más numerosos consiguen en realidad el efecto contrario del que pretenden. Cada vez más veo en consulta a mamás que cargan con sentimientos de culpa por hacer las cosas guiándose más por su intuición y por el conocimiento que cada una tiene de sus hijos, que por la corriente que esté de moda en un momento determinado.

Para todas ellas, para que sepan que lo están haciendo bien, les dejo este artículo que refleja todo lo dicho anteriormente:

http://www.huffingtonpost.es/toni-hammer/buena-madre_b_8894692.html?utm_hp_ref=spain

Otra forma de hacer las cosas.

Creo que todos recordaremos las notas de los exámenes escritas con rotulador rojo. Es algo atemporal que se hacía y se sigue haciendo. En mi colegio corregían con rotuladores Edding, todo el claustro tenía este tipo de rotuladores y de vez en cuando aún aparecen en mis pesadillas.

Ya sea Edding o de otra marca ¿quien no recuerda el rotulador rojo a modo de dedo acusador señalando los errores o las partes incompletas de los exámenes? Si te habías esforzado mucho pero habías tenido algún error, el rotulador solo marcaba aquello en lo que te habías equivocado. A veces incluso aparecía algún comentario,  los de mi profesora de historia eran mis favoritos “no me cuentas nada nuevo” escribía, mientras tú te preguntabas como ibas a contarle algo nuevo sobre la historia. La cuestión es ¿sirve para algo dejar el examen como un campo de tomates? Los errores se quedan ahí, marcados para la posteridad pero poco más.

Buscando el otro día por la red me encontré un interesante artículo acerca de hacer las cosas de otra manera. El tema es tan simple como resaltar los aciertos con un rotulador verde y olvidarnos del rotulador rojo señalador de fallos. Seguramente no pueda emplearse en todos los niveles educativos, pero en los primeros cursos de primaria es especialmente importante fortalecer esa parte del autoconcepto relacionado con las propias capacidades y de esta manera, pasamos a un nivel de motivación interna completamente distinto en el que en vez de evitar los errores nos esforzamos por hacer lo que está bien y aunque parece lo mismo hay un cambio en la estructura del pensamiento.

El subconsciente es así y lo queramos o no,  todos intentaremos repetir lo que hemos logrado hacer bien y ha quedado remarcado. Parece fácil, así que ¿por qué no llevarlo a cabo?

El artículo original puede encontrarse aquí

La silla de pensar

¿Qué se piensa en la silla de pensar? pues seguramente miles de cosas que no tienen nada que ver con el motivo que ha llevado allí.  Encantada con la reflexión de @educadiveres.

Espero que os guste.

¿Qué piensa un niño en la silla de pensar?

Extraescolares

Es un clásico. Cuando aún nos encontramos inmersos en la vuelta al cole, nos asaltan las dudas… ¿A que extraescolares deberíamos apuntar a nuestros hijos? violín, fútbol, chino…  Estamos todos de acuerdo en que estas actividades son una excelente oportunidad para que los niños desarrollen diferentes habilidades y destrezas que dentro del currículo escolar  no tienen mucha cabida.

A la hora de escoger actividades debemos tener en cuenta los gustos del niño y no imponerles nuestros criterios.

De forma  genérica podemos decir que:

  • Las actividades en grupo ayudan a los niños más tímidos a aprender a relacionarse con otros niños. Los deportes de equipo, como el fútbol o el baloncesto, así como la danza o el teatro, son muy aconsejables para estos casos.
  • Las actividades individuales, como aprender a tocar un instrumento musical, son beneficiosas para los niños más dispersos, ya que les obligan a concentrarse en algo y esforzarse en ello.
  • Los idiomas favorecen el desarrollo intelectual de los niños pero, para evitar su agotamiento, debemos intentar que la metodología sea lúdica y que vean el aprendizaje como algo que forma parte de su ocio, más que de sus obligaciones.

Es importante que estas actividades no consuman toda la tarde. No debieran ser más de tres actividades y no es recomendable que superen la hora y media por jornada, para que el niño pueda dedicar tiempo a otro tipo de ocio.
También es importante  hacer un seguimiento de su evolución, no todos los niños responden de la misma manera a las mismas actividades y la misma carga horaria, por eso, se puede no acertar a la primera, pero siempre se puede rectificar.

Período de adaptación

Ya estamos en septiembre! Comienza una nueva etapa para muchos peques: llegó el momento de ir al cole. Sabemos que la escolarización supone un ejercicio de adaptación enorme para los niños/as, (y para los papás y mamás también) ya que pasan de un ambiente controlado y conocido a uno totalmente novedoso con nuevos horarios y rutinas.

Para que este tránsito sea más llevadero os dejamos un enlace en el que se recogen una a serie de cuentos dirigidos a niños de 2-3 años. Se señalan materiales que ayuden a anticipar lo que se encontrarán en el cole, como cuentos dirigidos a ayudar en la gestión de la ansiedad por separación.

Puedes echar un vistazo haciendo click aquí

Espero que os sea de utilidad.

Feliz finde!

Fuente: Cuentos para crecer

El móvil siempre al lado del cuchillo del pescado

Un amigo de mis padres solía decir, que a los psicólogos se nos podía reconocer porque si entraba alguien desnudo en una estancia, el psicólogo sería el que mirase al resto de la gente y no a la persona desnuda. Como nunca me he visto en tal situación no sé cuanto de cierto hay en esta afirmación. Lo que si suelo hacer cuando estoy en algún sitio y mis acompañantes están enfrascados en el móvil o en conversaciones que me son totalmente ajenas, es observar con atención las interacciones que se dan entre otros grupos o parejas y de un tiempo a esta parte hay un patrón que se repite: el móvil.

Parece que quedamos con nuestros amigos y sus móviles, como un todo. Si vamos a cenar colocamos el móvil estratégicamente al lado de los cubiertos, para tenerlo bien a mano, no vaya a ser que nos perdamos la última actualización de ese grupo del whatsapp tan divertido. A este paso lo incluirán en los cursillos del protocolo. ¿Es necesaria esta hiperconexión? sólo entiendo la necesidad de invitar al móvil a compartir mesa y mantel si eres un profesional que esté de guardia o si debes estar pendiente de una llamada importante.

Se están perdiendo momentos entrañables, la tradicional necesidad de saber que van a pedir tus acompañantes antes de decidirte está dejando paso al “pídeme esto que voy a hacer una foto”, las discusiones sobre que vino pedir se acaban cuando alguien decide “preguntarle a google” o entrar en una app que te indica la mejor añada. Se acabó el pedir consejo al camarero porque ya hay una aplicación con comentarios sobre los mejores platos… En fín. Cada vez más se ve a gente enfrascada en sus mundos virtuales dejando de lado a las personas que tienen delante y con las que hace no mucho tiempo querían quedar y ver. Parejas que ni se miran, familias que entretienen a sus retoños con diferentes dispositivos…

Me gusta mucho ese cartel que cada vez aparece más en los bares de “no tenemos wifi, hablen entre ustedes”, parece que es algo que estamos perdiendo, cada vez hay menos conversaciones que no sean interrumpidas por  el sonido de las notificaciones y el “perdona un momentito” seguido de un rápido tecleo con un sólo dedo. Si voy a cenar con alguien se supone que nos tenemos aprecio, que hemos buscado un tiempo para poder coincidir, nos hemos puesto de acuerdo en el lugar que nos gustaría cenar y, llamadme egoísta pero me gusta que ese tiempo sea nuestro sin “tiriri tiriri” constantes ni hastags infinitos de #veladainolvidable o #poniendonoscomolamoñoños mientras nuestra conversación parece un telegrama o simplemente se pierde.

Creo que no hay mejor manera de terminar que con las palabras de Elvira Lindo en un artículo que se escribió en 2011 pero que está más de actualidad que nunca.

“Quiero decir con esto que no soy uno de esos espíritus rancios que discuten las ventajas que para muchos ciudadan@s ha supuesto la irrupción de la nueva telefonía. Solamente quisiera expresar el desconcierto que me produce el que personas que tanto me adoran y desean compartir una hora y media de mesa y mantel conmigo no sean capaces de olvidarse del puto móvil durante un tiempo ridículo de sus hiperconectadas vidas. Que lo comprendo todo, sí, ¡que yo también tengo iPhone!, pero que lo dejo metido en el bolso. Joé.”

Los niños son niños.

A veces me da la sensación de que hay padres y madres que quieren que sus hijos pequeños se comporten como niños mayores. De vez en cuando me sorprendo a mi misma respondiendo a estas quejas (se mueve mucho, no come, no me escucha) con un lacónico “es normal, son niños”. Los niños sanos y normales se mueven, cambian de actividad con frecuencia, no les importa mancharse, ni andar por el suelo y además no necesitan tener un fondo de armario de esos de revista.

El otro día mientras miraba el facebook me sorprendí con la noticia de que Kim Kardashian (no sé si está bien escrito) le ha puesto a su niña de 2 años un entrenador personal, ¿estamos locos? ¿necesita esta pequeña un entrenador personal o un asesor de moda para ir siempre conjuntada con su estupenda mamá? Pero no es la única que intenta que su pequeña se haga adulta rápido. Aunque un poco más alejadas en el tiempo tengo en mis retinas grabadas las fotos de Suri Cruise con 3 años subida a unos tacones. Y ojo, que yo creo que casi todas hemos probado a ponernos unos tacones que encontráramos por casa y maquillarnos, con resultados muy parecidos a los que obtendríamos con la escopeta de maquillaje de Homer Simpson, pero Suri lleva unos tacones de su talla (y no, no es carnaval). Lo que me parece más grave son esos padres y madres que además de querer que sus hijos o hijas crezcan más deprisa de lo que marca la naturaleza, se lucran con ello, y para muestra, el artículo de Iker Morán.

La exposición de niños/as en redes sociales es un tema que genera controversia desde hace tiempo ¿qué hacen con nuestras fotos? ¿que asumimos cuando aceptamos (muchas veces sin ni siquiera leer) las condiciones de privacidad? Bien, supongo que cada cual tiene su opinión al respecto, habrá padres que no querrán fotos de sus pequeños por temor a que puedan escaparse de su control y habrá otros que teniendo unas precauciones mínimas no les importará compartir determinados momentos de su prole con sus amigos o familiares, para gustos colores, ahí no me meto, pero por favor, dejemos que los niños sean niños, ya habrá tiempo para maquillajes, poses adultas y demás historias.