Maternidad

Tengo la impresión de que los blogs y páginas de maternidad, cada día más numerosos consiguen en realidad el efecto contrario del que pretenden. Cada vez más veo en consulta a mamás que cargan con sentimientos de culpa por hacer las cosas guiándose más por su intuición y por el conocimiento que cada una tiene de sus hijos, que por la corriente que esté de moda en un momento determinado.

Para todas ellas, para que sepan que lo están haciendo bien, les dejo este artículo que refleja todo lo dicho anteriormente:

http://www.huffingtonpost.es/toni-hammer/buena-madre_b_8894692.html?utm_hp_ref=spain

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Otra forma de hacer las cosas.

Creo que todos recordaremos las notas de los exámenes escritas con rotulador rojo. Es algo atemporal que se hacía y se sigue haciendo. En mi colegio corregían con rotuladores Edding, todo el claustro tenía este tipo de rotuladores y de vez en cuando aún aparecen en mis pesadillas.

Ya sea Edding o de otra marca ¿quien no recuerda el rotulador rojo a modo de dedo acusador señalando los errores o las partes incompletas de los exámenes? Si te habías esforzado mucho pero habías tenido algún error, el rotulador solo marcaba aquello en lo que te habías equivocado. A veces incluso aparecía algún comentario,  los de mi profesora de historia eran mis favoritos “no me cuentas nada nuevo” escribía, mientras tú te preguntabas como ibas a contarle algo nuevo sobre la historia. La cuestión es ¿sirve para algo dejar el examen como un campo de tomates? Los errores se quedan ahí, marcados para la posteridad pero poco más.

Buscando el otro día por la red me encontré un interesante artículo acerca de hacer las cosas de otra manera. El tema es tan simple como resaltar los aciertos con un rotulador verde y olvidarnos del rotulador rojo señalador de fallos. Seguramente no pueda emplearse en todos los niveles educativos, pero en los primeros cursos de primaria es especialmente importante fortalecer esa parte del autoconcepto relacionado con las propias capacidades y de esta manera, pasamos a un nivel de motivación interna completamente distinto en el que en vez de evitar los errores nos esforzamos por hacer lo que está bien y aunque parece lo mismo hay un cambio en la estructura del pensamiento.

El subconsciente es así y lo queramos o no,  todos intentaremos repetir lo que hemos logrado hacer bien y ha quedado remarcado. Parece fácil, así que ¿por qué no llevarlo a cabo?

El artículo original puede encontrarse aquí

La silla de pensar

¿Qué se piensa en la silla de pensar? pues seguramente miles de cosas que no tienen nada que ver con el motivo que ha llevado allí.  Encantada con la reflexión de @educadiveres.

Espero que os guste.

¿Qué piensa un niño en la silla de pensar?

Extraescolares

Es un clásico. Cuando aún nos encontramos inmersos en la vuelta al cole, nos asaltan las dudas… ¿A que extraescolares deberíamos apuntar a nuestros hijos? violín, fútbol, chino…  Estamos todos de acuerdo en que estas actividades son una excelente oportunidad para que los niños desarrollen diferentes habilidades y destrezas que dentro del currículo escolar  no tienen mucha cabida.

A la hora de escoger actividades debemos tener en cuenta los gustos del niño y no imponerles nuestros criterios.

De forma  genérica podemos decir que:

  • Las actividades en grupo ayudan a los niños más tímidos a aprender a relacionarse con otros niños. Los deportes de equipo, como el fútbol o el baloncesto, así como la danza o el teatro, son muy aconsejables para estos casos.
  • Las actividades individuales, como aprender a tocar un instrumento musical, son beneficiosas para los niños más dispersos, ya que les obligan a concentrarse en algo y esforzarse en ello.
  • Los idiomas favorecen el desarrollo intelectual de los niños pero, para evitar su agotamiento, debemos intentar que la metodología sea lúdica y que vean el aprendizaje como algo que forma parte de su ocio, más que de sus obligaciones.

Es importante que estas actividades no consuman toda la tarde. No debieran ser más de tres actividades y no es recomendable que superen la hora y media por jornada, para que el niño pueda dedicar tiempo a otro tipo de ocio.
También es importante  hacer un seguimiento de su evolución, no todos los niños responden de la misma manera a las mismas actividades y la misma carga horaria, por eso, se puede no acertar a la primera, pero siempre se puede rectificar.

Período de adaptación

Ya estamos en septiembre! Comienza una nueva etapa para muchos peques: llegó el momento de ir al cole. Sabemos que la escolarización supone un ejercicio de adaptación enorme para los niños/as, (y para los papás y mamás también) ya que pasan de un ambiente controlado y conocido a uno totalmente novedoso con nuevos horarios y rutinas.

Para que este tránsito sea más llevadero os dejamos un enlace en el que se recogen una a serie de cuentos dirigidos a niños de 2-3 años. Se señalan materiales que ayuden a anticipar lo que se encontrarán en el cole, como cuentos dirigidos a ayudar en la gestión de la ansiedad por separación.

Puedes echar un vistazo haciendo click aquí

Espero que os sea de utilidad.

Feliz finde!

Fuente: Cuentos para crecer

Las notas

Hasta donde yo sé y por lo que yo recuerdo, el tema de las calificaciones escolares va más o menos así. Si las notas son buenas, la alegría reina en nuestros hogares, “nuestro hijo” ha obtenido tuvo buenos resultados académicos y por tanto, nos vemos como padres y madres responsables con la educación de nuestros retoños. Si las notas son malas lo primero que hacemos es leer y releer boletín, a ver si alguno de esos suspensos desaparece como por arte de magia; gritamos incrédulos el nombre de aquellas materias que consideramos increíble que se puedan suspender y de repente “nuestro hijo” se convierte en “tu hijo” y frases del estilo: esto ya lo sabía yo, tu hijo es un vago, mira que notas trae o el consabido qué voy a hacer contigo? acaban con la tranquilidad de nuestro hogar; el sentimiento de culpa hace acto de presencia, ¿que he hecho mal? nos preguntamos con amargura.
¿Que podemos hacer si tenemos delante de nosotros un boletín lleno de suspensos? Lo primero es calmarse, mi consejo siempre en estos casos es dejar la charla sobre las notas para el día siguiente. Puesto que la cosa no va a cambiar, lo mejor es esperar un tiempo y evitar decir cosas de las que nos podamos arrepentir.

Lo segundo es hablar. Cuando un niño no come, no duerme o no anda lo llevamos al especialista para intentar ponerle solución, no obstante, cuando un niño no estudia o no aprueba nos enfadamos; olvidamos que suspender es una señal que indica que algo no va bien, puede ser una dificultad en un área determinada, un problema de autoestima, una baja motivación… Esto solo lo sabremos preguntándole el suspendedor ¿”que pasa?”. Debemos tener en cuenta que una muerte, una enfermedad o una separación pueden afectar al rendimiento del niño. Si no es el caso, y no hay una dificultad en el proceso de aprendizaje, lo más probable es que los suspensos vengan porque se estudió poco, o muy poco.
El tercero y más importante es hacer que el niño sea consciente de que el suspenso es el resultado de no estudiar, de no ser responsable con sus tareas. Estudiar hasta los 16 años es una obligación y una responsabilidad de los menores, y este punto no es negociable.
También es importante tener en cuenta la actitud del suspendedor y que nos va a indicar cuanta “culpa” considera que tiene en sus resultados académicos. Así tanto puede quejarse de que le tienen manía, todo un clásico junto con el “suspendió casi toda la clase”; hasta lamentarse con gran tristeza de que no vale para nada, acuchillando su autoestima y preocupando a sus padres, que pensarán que además de suspender hay algún problema de fondo.
Hacer un horario de estudio para el verano o apuntarlo a unas clases de apoyo en aquellas materias en las que tenga más dificultad puede ser una buena opción; pero sobre todo debemos tener claro que el suspenso es el inseparable compañero de viaje del aprendizaje, que suspender no es lo mismo que fracasar.