Cáncer

Es curioso como a través de la experiencia aprendemos a anticipar determinados acontecimientos de nuestra vida. La mayoría de nosotros sabemos que hay determinadas horas en las que si suena el teléfono no será para nada bueno.

Hace unos días tuve una llamada de esas, de las que son a deshora, de las que coges aire y respiras hondo antes de responder porque una vez que descuelgues, ya no habrá marcha atrás.

“Cuéntame” dije yo, “tengo cáncer” dijiste tú y me quedé fuera de juego. Lo reconozco. No lo esperaba, contaba con otras cosas, pero no con eso. Es increíble el poder que tienen esas 6 letras. Intenté mantener el tipo y que no me temblara la voz, pero creo que no fui capaz, porque en el fondo, hay cosas a las que no se acostumbra una. Y ya sé que las estadísticas están ahí y que una de cada ocho mujeres tendrán cáncer de mama, pero siempre esperamos que las estadísticas sean para otros.

Hoy, cuando ya han pasado unos días y ya no me tiembla tanto la voz, intento ponerme en tu piel y aunque no sé exactamente que está pasando por tu cabeza puedo hacerme una idea; ¿por qué yo? ¿voy a morir? ¿qué va a pasar? Mil y una preguntas, miedos y dudas que rondan tu mente mientras intentas tranquilizar tu familia y a tus amigos más cercanos. Y sobre todo, intentas parecer fuerte mientras el miedo crece y las lágrimas se asoman.

Pero ¿sabes qué? no tienes porque intentar parecer fuerte, puedes llorar y pensar que la vida es injusta, por no decir otra cosa. Que no debería pasarte esto a ti. Que todavía tienes mucho por vivir. Puedes enfadarte con el mundo y puedes intentar convencerte de que seguramente el médico confundió tus resultados. Puedes tener miedo. Puedes llorar deseando que todo sea una pesadilla del que sólo quieres despertar.  Puedes hacerlo, no pasa nada. Es normal.

En esos momentos, no estarás sola porque los tuyos, los que te quieren estaremos a tu lado, y también lo estaremos para recordarte lo fuerte que eres, y para apoyarte en un proceso que seguramente se presenta largo y difícil. Estaremos ahí cuando te cueste reconocer la imagen que te devuelve el espejo y para recordarte que tu dolor es también el dolor de tu familia y de tus amigos.

Y cuando pienses que no puedes más, estaremos ahí para cogerte a mano y darte un abrazo de esos que no solucionan nada, pero que ayudan a seguir luchando. No lo olvides, tienes que ganar esta lucha.

Estaremos ahí cuando este proceso termine, porque terminará, y se que saldrás airosa y más fuerte del que ya eres ahora, y tendremos un final feliz que celebraremos con más abrazos, con besos, con risas… y nos llamaremos fuera de hora para dar buenas noticias, y ese día quedará grabado en nuestras memorias porque formarás otra vez parte de las estadísticas, pero esta vez de esas que nos recuerdan que nueve de cada diez mujeres logran vencer el cáncer de mama.

Para las mujeres valientes que luchan día a día contra las 6 letras, y en especial para A. que la empieza ahora.

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