Otra forma de hacer las cosas.

Creo que todos recordaremos las notas de los exámenes escritas con rotulador rojo. Es algo atemporal que se hacía y se sigue haciendo. En mi colegio corregían con rotuladores Edding, todo el claustro tenía este tipo de rotuladores y de vez en cuando aún aparecen en mis pesadillas.

Ya sea Edding o de otra marca ¿quien no recuerda el rotulador rojo a modo de dedo acusador señalando los errores o las partes incompletas de los exámenes? Si te habías esforzado mucho pero habías tenido algún error, el rotulador solo marcaba aquello en lo que te habías equivocado. A veces incluso aparecía algún comentario,  los de mi profesora de historia eran mis favoritos “no me cuentas nada nuevo” escribía, mientras tú te preguntabas como ibas a contarle algo nuevo sobre la historia. La cuestión es ¿sirve para algo dejar el examen como un campo de tomates? Los errores se quedan ahí, marcados para la posteridad pero poco más.

Buscando el otro día por la red me encontré un interesante artículo acerca de hacer las cosas de otra manera. El tema es tan simple como resaltar los aciertos con un rotulador verde y olvidarnos del rotulador rojo señalador de fallos. Seguramente no pueda emplearse en todos los niveles educativos, pero en los primeros cursos de primaria es especialmente importante fortalecer esa parte del autoconcepto relacionado con las propias capacidades y de esta manera, pasamos a un nivel de motivación interna completamente distinto en el que en vez de evitar los errores nos esforzamos por hacer lo que está bien y aunque parece lo mismo hay un cambio en la estructura del pensamiento.

El subconsciente es así y lo queramos o no,  todos intentaremos repetir lo que hemos logrado hacer bien y ha quedado remarcado. Parece fácil, así que ¿por qué no llevarlo a cabo?

El artículo original puede encontrarse aquí

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Extraescolares

Es un clásico. Cuando aún nos encontramos inmersos en la vuelta al cole, nos asaltan las dudas… ¿A que extraescolares deberíamos apuntar a nuestros hijos? violín, fútbol, chino…  Estamos todos de acuerdo en que estas actividades son una excelente oportunidad para que los niños desarrollen diferentes habilidades y destrezas que dentro del currículo escolar  no tienen mucha cabida.

A la hora de escoger actividades debemos tener en cuenta los gustos del niño y no imponerles nuestros criterios.

De forma  genérica podemos decir que:

  • Las actividades en grupo ayudan a los niños más tímidos a aprender a relacionarse con otros niños. Los deportes de equipo, como el fútbol o el baloncesto, así como la danza o el teatro, son muy aconsejables para estos casos.
  • Las actividades individuales, como aprender a tocar un instrumento musical, son beneficiosas para los niños más dispersos, ya que les obligan a concentrarse en algo y esforzarse en ello.
  • Los idiomas favorecen el desarrollo intelectual de los niños pero, para evitar su agotamiento, debemos intentar que la metodología sea lúdica y que vean el aprendizaje como algo que forma parte de su ocio, más que de sus obligaciones.

Es importante que estas actividades no consuman toda la tarde. No debieran ser más de tres actividades y no es recomendable que superen la hora y media por jornada, para que el niño pueda dedicar tiempo a otro tipo de ocio.
También es importante  hacer un seguimiento de su evolución, no todos los niños responden de la misma manera a las mismas actividades y la misma carga horaria, por eso, se puede no acertar a la primera, pero siempre se puede rectificar.